viernes, 11 de diciembre de 2009

ENSAYO

UNIVERSIDAD DEL TOLIMA- IDEAD- CREAD BOGOTÁ -TUNAL

SEGUIMIENTO DEL PROCESO TEMÁTICO


PERSPECTIVA ÉTICA EN EL AULA DE CLASE


Ética es uno de los campos de investigación y estudio del hombre hacia el hombre junto con la filosofía, pues en ella se desarrolla la interrelación de los individuos. Entonces, a partir de ésta interrelación de los individuos, surgen comunidades, donde hay campos para estudiar y determinar al hombre en sus actividades y en sus modos de pensar y su accionar en el medio en el cual se desenvuelve como lo son la sociología, la psicología y el psicoanálisis.

Ahora bien, se debió a Aristóteles el significado de la palabra ética tal como hoy la conocemos, y vamos a considerar someramente esta apreciación para mostrar cómo, precisamente a partir de éste autor, es necesario entender siempre la Ética ligada a la actividad humana.

La teoría de la acción humana, tiene como objetivo fundamental entender cómo funciona la acción humana propiamente dicha, es decir, el aspecto psicológico en la medida en que analiza el lenguaje que se usa para tratar de explicar fenómenos como la intención y la motivación en su MÁXIMA generalidad (Disciplina filosófica).

Pero, el objetivo de la Ética como tal, no es explicar la acción sino valorarla, en otras palabras, justificar o reprobar lo actuado o la acción, dado que al actuar podemos hacerlo sin reflexionar sobre la naturaleza de la motivación, pero, no podemos hacerlo sin valorar lo que nos proponemos llevar a cabo porque precisamente la ética coincide con el razonamiento que hacemos los individuos para conducir la acción. Por lo tanto, la teoría de la acción no es más que una disciplina teórica, mientras que la ética es una disciplina práctica producto de la conciencia del individuo quien es el que conduce la acción, ya sea propia o ajena.

Por lo tanto, es posible ser un sujeto ético, pues si una persona en sus cinco cabales sabe que un acto es bueno, lo ejecuta, y por el contrario si sabe que es malo lo evita. Caso contrario sería que se actúe en forma reprobale y que lo hace por que no sabe que lo que hace es malo, o lo que omite es bueno y en este caso estaríamos frente a un personaje ignorante, la akrasia[1].

Así las cosas, es posible ser un sujeto ético en cuanto se tenga conciencia y responda por sus acciones y además que nuestra acción sea valorada en el buen sentido de la palabra.

En nuestro campo de formación por ejemplo, alrededor de todas las áreas del conocimiento ha estado presente la Psicología, con referentes teóricos como Piaget, Vigotsky, Carl Jung y por ende el padre del psicoanálisis Freud[2]. Así mismo, la ëtica que en general, toda ética pretende determinar una conducta ideal del hombre. La educación es ética por ejemplo, cuando al orientar un proceso académico, asumimos con responsabilidad nuestras obligaciones ante los demás y ante el entorno que nos regula nuestras acciones, porque además de actuar a conciencia o no, contamos con vigilancia, y todo esto porque la Ética tiene su origen en los comportamientos sociales que nos permiten mostrar nuestra imagen, pero encontramos los límites de la libertad personal y apreciamos la presencia de la ley. (Deontología)[3]. Por lo mismo y tanto, los valores éticos se basan en la doble conciencia del yo (conciencia psíquica) y del otro (conciencia moral), es decir, a los conocimientos y acciones que condicionan el reflejo de la propia identidad frente a los compromisos con los demás y su trascendencia de sí mismo, pero son precisamente estos factores reguladores internos y externos(MÁXIMAS Y MÍNIMAS) los que nos permiten y claro está “nos obligan” a ser sujetos éticos, pero que en todo caso es posible ser sujetos éticos.

En mi quehacer pedagógico por ejemplo, como docente de Español y literatura hay diversas formas de acción humana que tienen como fin la valoración ética en la literatura; aspectos como el diálogo, el encuentro, la identidad y la alteridad, el deber y La Ley, la autoridad y el poder favorecen la vocación ética en la literatura tal y como lo refieren Kundera, Onneti, Sábato, Borges, Paz, Lezama, Carpentier, Fuentes, Cortázar, Rojas Herazo, Goldman, y Bajtín que la literatura es un edifico estético que se construye sobre bases éticas.

Las formas por su parte, son los dichos, refranes, sentencias, leyes, normas, reglas, derechos, deberes, actitudes intereses, motivos, acciones, costumbres y principios que expresan conductas. Pero, además, la ética es puntual, o mejor, hay una puntualidad ética: Son las dicotomías que refiere Sábato(1983)[4] citándo dos proyectos éticos de la modernidad: el individualismo y el colectivismo; Según Sábato, no es ni la una ni la otra, ya que el hombre no es el estrecho ni angustioso territorio de su propio YO, ni el abstracto dominio de la colectividad, sino ese territorio intermedio en que suele acontecer una serie de sentimientos como el amor, la amistad, la comprensión, la piedad, entre otros.

Por consiguiente, El TERRITORIO INTERMEDIO, es el sitio de encuentro donde se convoca a la toma de actitudes y nos llama a ser sujetos de una historia interactiva, que a través de la necesidad del otro , nos abre los caminos del ser y del hacer humanos. Y, es verdad, producto de la interacción con los demás individuos nos aculturizamos y lo más importante transgredimos esa cultura en beneficio del otro y de los otros y en mi caso con los estudiantes desarrollando la racionalidad dialógica a partir de la literatura por ejemplo.

Y porqué la Racionalidad?. Porque es la que permite a los interlocutores ejercer el papel de sujetos en condiciones de igual en la praxis interactiva (maestro-estudiante y viceversa), y dialogicamente para el reconocimiento de la capacidad cognoscitiva del estudiante y sus expresiones literarias, favoreciendo el discurso horizontal, el jercicio del derecho de participación, el respeto mútuo, la reflexión y el desarrollo autónomo moral de los estudiantes, preparándolos para la escuela y para la vida.

Es por esto, que una perspectiva en el ámbito educativo sería: Hacer de la escuela y del aula una comunidad: Esta acción pedagógica debe permitir al estudiante la experiencia personal, es dicir, el contexto cotidiano puesto en práctica en la escuela, los imaginarios, los simbolismos, el mito, la magia, el arte, en fin toda expresión que favorezca el desarrollo integral del educando, mediante la acción dialógica y analéctica; esto supone, tener en cuenta el conocimiento ligado al mundo de la sensibilidad de la imaginación, del deseo, del sueño y de la poesía; por supuesto concebir la lectura como actividad informadora y formadora. Y la escritura como actividad consciente que permite poner en funcionamiento el pensamiento y las acciones.

Un maestro ético por lo tanto, es el que orienta, planifica y utiliza estrategias para favorecer el aprendizaje, con el fin de inducir su continuidad, es decir un maestro total que se abre a las posibilidades para responder a las necesidades físicas y biológicas del estudiante y de la comunidad educativa en general.

Y para que existan maestros éticos, debe existir también una escuela inteligente, es decir una escuela que esté al apar de la tecnología, promoviendo el uso de las TICS y aún algo más cómodo, privilegiar el taller.(Maya, 1995) donde se centre la atención del estudiante que a la vez que está haciendo, está aprendiendo y a la inversa.

El taller, es por lo tanto una segunda perspectiva ética en el aula de clase dado que, es un "ámbito de reflexión y de acción en el que se pretende superar la separación que existe entre la teoría y la práctica, entre el conocimiento y el trabajo y entre la educación y la vida"(Ander Egg, 1990).

Con los talleres la educación puede volverse crítica con respecto a la capacidad de intercambiar puntos de vista y asegurar los soportes del saber; y creativa en cuanto significa prestar atención a los valores, los imaginarios y los simbolismos que se alejan de las formas prescritas de operar. Cabe anotar que el pensamiento creativo se aplica en todos los órdenes vitales y no es propio de genios, sino que intenta captar la realidad en todas sus conexiones.

Una tercera perspectiva ética en el aula de clase y la que a mi parecer es fundamental e ineludible es la de la instrucción de los DERECHOS HUMANOS definidos como los derechos inherentes a la persona humana. Los derechos humanos y las libertades fundamentales nos permiten desarrollarnos plenamente y hacer buen uso de nuestras cualidades humanas, nuestra inteligencia, nuestras aptitudes y nuestra conciencia, así como satisfacer nuestyras necesidades físicas y espirituales en un espacio y tiempo determinado. El error de los derechos humanos es pretender traducirse en una educación universal; eso es una equivocación porque todo depende primero de la situación.

Entonces, una educación ética, es una educación para transformarse en un sujeto ético, que también apunta a crear en los jóvenes una especie de deseo de ética, y más que todo a lograr que hagan un análisis de las situaciones en las que están, no tanto en términos de Bien y Mal, sino en términos de elaboración de un sentido para su propia vida y la vida de sus semejantes.

Frente a lo anteriormente dicho, se plantea un problema de formación de los docentes para que nosotros, a su vez, seamos sujetos éticos, para que seamos conscientes de los problemas éticos en general en el mundo, a nuestro alrededor y en nosotros mismos también. Y, con esta condición, nosotros como docentes vamos a poder formar a otros para que se transformen en un sujeto de ética, para que puedan, también los alumnos, plantearse problemas éticos en su relación con sus pares y con los otros profesores. Esta formación debe desarrollarse sabiendo, a la vez, que cualquier individuo tiene en sí mismo lo que Freud llamaba Eros y Tánatos, o sea, fuerzas vitales y fuerzas de muerte, y que cualquier hombre tiene en sí mismo una crueldad fundamental, por ejemplo ser consciente que también en el amor hay crueldad.

Esta formación utiliza muchas veces, en la actualidad, las investigaciones que provienen del Psicoanálisis, es decir, antes de que empecemos a enseñar y también durante nuestro tiempo de enseñanza, cuando estemos frente a los problemas, deben ayudarnos a reflexionar y darnos elementos de saber para entender lo que está ocurriendo y es aquí donde necesitamos echar mano de las disciplinas afines como la psicología y la sociología.

Finalmente, creo que una educación para la ética tiene que pasar por una educación clínica que utilice los datos de los psicosociólogos y de los psicoanalistas porque ellos serán los que nos marcarán las pautas para instituir el valor pedagógico de las diferencias, incluso de conflictos entre generaciones, sociedades, entre naciones y dentro de ellas.

BIBLIOGRAFÍA

LA ENSEÑANZA DE LOS DERECHOS HUMANOS. Actividades prácticas para escuelas primarias y secundarias. Naciones Unidas. 2004.

GÓMEZ, Lobo Alfonso. LA ÉTICA DE SÓCRATES. Fondo Cultural Económico.

DICCIONARIO FILOSÓFICO. Arte y Filosofía. Consultor Didáctico.Ediciones NAUTA.

FOUREZ, GERARD. LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO. Marcea S.A. Ediciones Madrid.

FREUD. El Sicoanálisis” “Método de investigación y estudio de los fenómenos sicológicos”

ÉTICA DE SÓCRATES”. Fondo Cultural Económico. 1987. Luis Ángel Arango.

ARISTÓTELES. Sobre La Felicidad Humana.

CAMPS, Victoria. Historia De La Ética, Critica. Barcelona. 1999. La Edad Media. Santo Tomás De Aquino. Vol. I Págs. 421 – 423.

CAMPS, Victoria. Historia De La Ética. La Filosofía Política En El Renacimiento. Maquiavelo. Págs. 546 – 551.

SÁBATO, Ernesto. Ética y Democracia. (1983)



[1]Akrasia “Falta de autodominio” Tomado de “ÉTICA DE SÓCRATES”. Fondo Cultural Económico. 1987. Luis Ángel Arango.

2 “ FREUD. El Sicoanálisis” “Método de investigación y estudio de los fenómenos sicológicos”

3“Deontología” Trata de los deberes que se imponen al hombre según los distintos aspectos en que se desarrolla vida. Es en cierta forma la Ética profesional.

4SÁBATO, Ernesto. Ética y Democracia. (1983)

viernes, 27 de noviembre de 2009

MATILDA


MATILDA
Por: Diana María Andrade V.



Matilda, dulce niña de dorados cabellos y mirada enternecida, palidecía cada vez que su maestra HABLABA DE EVALUACIÓN. Y razón tenía la bella Matida,

Brunilda su masetra, estricta mujer, de mirada profunda dictaba la clase y cuando sus estudiantes no prestaban atención amenazaba con hacer evaluación y efectivamente lo cumplía.

Preguntaba de principio a fin todo cuanto había dictado y explicado durante la jornada escolar. Los resultados: sus estudiantes sacaban I. Matilda no era la excepción pero con el agravante que la niña no contestaba nada, pues los nervios la invadían a tal punto de desmayarse.

Triste y abrumada la madre de la niña, acudió a la rectora quien desconocía por completo el proceder de Brunilda quien fingía ser ante su rectora una tierna mujer, estudiosa y receptora de las normas.

Al llamado de atención, la rectora le recordó que tuviera en cuenta que la evaluación conforme a las normativas vigentes, en primera instancia no aplicaban como castigo, en segunda instancia, que si bien era cierto que el Decreto 230 tráia consigo un transfondo psicológico el cual es evitar la pérdida del año al 95% de los estudiantes y de paso evitarle la vergüenza tanto al estudiante como a sus familiares y amigos, también era cierto que dicha norma habla de evaluación integral.

Por lo tanto, ella no debía asociar el término evaluación con examen o nota y menos por castigo, pues lo que necesitan los estudiantes es estar seguros de lo que saben y de aquellos aspectos en los que deben mejorar para alcanzar los objetivos propuestos.
Matilda, quien se había refugiado tras la puerta de la superiora, sonreía por partida doble, pues a sus 14 años, contaba con la capacidad de inferir las recomendaciones de la superiora y fidelignamente comunicó la información a sus compañeros, quienes aplaudieron la decisión y recomendación de la superiora.

EL DECRETO 230 DE 2002

UNIVERSIDAD DEL TOLIMA- IDEAD- CREAD BOGOTÁ -TUNAL
SEGUIMIENTO DEL PROCESO TEMÁTICO

CURSO Desarrollo de los Valores Humanos
TUTOR Marco Tulio Cárdenas
ÁMBITO 2 – 4 – 5
FECHA 26-09-09
AUTOR Diana María Andrade Vidales.
CÓDIGO 083050352005
SEMESTRE 9º
GRUPO 1


TEMA
EL DECRETO 230 DE 2002

TEXTO ANALÍTICO

LA EVALUACIÓN, PARTE FUNDAMENTAL E INTEGRAL DEL PROCESO DE APRENDIZAJE

La forma de enseñar en la educación Básica y Media está cambiando aceleradamente y este cambio se debe en buena parte a la influencia de los avances tecnológicos en la sociedad contemporánea. El aula escolar está pasando de la enseñanza centrada en el maestro al aprendizaje centrado en el estudiante, práctica que requiere un compromiso muy activo por parte de éste último (el estudiante) y la exploración, entre otros, por parte del primero ( maestros) de métodos de evaluación más efectivos.
En el nuevo panorama educativo, es fundamental que la evaluación sea parte integral en el proceso de aprendizaje; que aporte información útil para estudiantes, profesores e instituciones, que se aplique continuamente y, propicie la discusión sobre las falencias detectadas en el aprendizaje a fin de poner en marcha acciones correctivas.
La evaluación, en la práctica, funciona como un sistema autónomo del proceso de aprendizaje y su intención es la de otorgar una nota o calificación al estudiante. Con el fin de disipar algunas dudas en este tema tan polémico, es importante hacer una serie de reflexiones en torno a su papel como parte integral del proceso de aprendizaje.

En primer lugar, tanto los gobiernos como la comunidad académica, conformada por maestros y profesores de todos los niveles del sistema educativo, muestran una gran preocupación por el tema de la evaluación.

En realidad distintos gobiernos en diferentes ocasiones han planteado interrogantes acerca de los sistemas y las formas de evaluación de los estudiantes y han promulgado leyes y decretos. Sin embargo, por desgracia, en muy pocas oportunidades se trata de una preocupación genuina; en general obedece a planteamientos populistas coyunturales. El planteamiento de lo inapropiado de los sistemas y formas de evaluación, en la forma que normalmente se hace, es simplista y lo que hace es enredar más el problema. Realmente el problema de fondo debería ser nuestro interés por lograr que los estudiantes aprendan, el interés porque los estudiantes se desarrollen y alcancen las metas que se proponen bien sea para una asignatura particular, para un grado específico, o para un nivel de la educación bien sea éste preescolar, básica, secundaria o la educación superior.

Ahora bien, plantear lo inapropiados que son los sistemas y formas de evaluación enreda las cosas, esto quiere decir que, al parecer la gente considera que, independientemente de la forma de aprendizaje y de enseñanza, existe un sistema autónomo de evaluación cuyo fin es contarle a otros cómo se desempeña un estudiante y lo hace utilizando una nota. Por el contrario, la evaluación hace parte integral del proceso de aprendizaje y no puede ni debe ser disociado de éste. Por lo tanto, el papel primario de la evaluación en el proceso individual de aprendizaje es obtener información útil que, al ser transmitida rápidamente al estudiante, le permita saber, en todo momento, si va por el camino apropiado para alcanzar las metas que se le han propuesto. Dicha información le permitirá al estudiante por sí sólo, o con la guía del profesor, conocer sus deficiencias y sus fortalezas, y, en el primer caso, le posibilitará idearse actividades o estrategias que le permitan superarlas. Este es el verdadero propósito de la evaluación y su importancia está en guiar el proceso de aprendizaje y no en contarle a otros cómo se desempeña el estudiante.

En segundo lugar, la diferencia de concepción se debe básicamente a dos cosas: En primera instancia a que no se concibe la evaluación como parte integral del proceso de aprendizaje. En segunda instancia, y esto en realidad es una consecuencia de la primera razón, a las imágenes mentales que manejamos profesores, estudiantes y padres de familia. Cuando hablamos de evaluación muchos de nosotros asociamos evaluación con examen, y cuando hablamos de examen inmediatamente asociamos examen con nota, como si la única razón de la evaluación, como si su esencia misma, fuese asignar notas a los estudiantes.

Están tan arraigadas dichas imágenes que cuando se nos propone para discusión el tema de la evaluación, no es raro encontrar opiniones del tipo "la calificación de exámenes y trabajos son momentos muy aburridores", "la evaluación es un mal necesario", "la calificación de exámenes es lo único malo de ser profesor", "la evaluación es necesaria para cumplir con requisitos de la institución (o del Ministerio)","la evaluación no debería existir". Todo este tipo de opiniones, que son por lo demás muy comunes, se basa en considerar que una cosa es el proceso de aprendizaje y otra el sistema de evaluación.

Por consiguiente, la valoración integral consiste por un lado, en el proceso de obtener continuamente información a partir de fuentes muy variadas como por ejemplo pruebas cortas, talleres, trabajos para realizar en casa, proyectos, presentaciones, observación directa de los desempeños de los estudiantes. Pedacitos de información que, cuando se ponen juntos, cuando se miran en su totalidad, permiten reflejar lo más exactamente posible qué tan bien va alcanzando el estudiante las expectativas que, en términos curriculares, se han establecido para una determinada asignatura, o lo que es lo mismo, "la evaluación para el acompañamiento del proceso de aprendizaje de los estudiantes", que consiste en que el profesor va comunicando en forma apropiada y oportuna los resultados a los estudiantes.

Por otro lado, se refiere al proceso de juzgar la calidad del trabajo del estudiante contra criterios establecidos y asignar algún valor que representa la calidad. Pero de estos dos procesos, es decir, el de obtener información del proceso de aprendizaje y el de juzgar la calidad del trabajo del estudiante mediante la asignación de una nota, es más importante el acompañamiento continuo del proceso de aprendizaje porque es el que nos va a permitir visualizar si los objetivos y logros propuestos en el plan de estudio surten resultados o por el contrario, es necesario replantear los objetivos y como consecuencia de lo anterior echar mano del plan de mejoramiento que debe ir al apar de los objetivos propuestos conforme a la normatividad.

El problema, por lo tanto, radica en que los colegios y el sistema educativo en general están plagados de momentos o de episodios de evaluación para juzgar la calidad y entregar la información a otros y es muy poco lo que se hace en términos de evaluación para el seguimiento.
Entre otras cosas un efecto negativo tremendo de ésta situación es que, como la evaluación no se realiza para ayudar al estudiante sino para juzgarlo, los profesores terminamos generando un temor casi enfermizo hacia la evaluación. Ahora, yo creo que no hay conflicto si se tienen muy claros, conceptualmente, los diferentes propósitos de la evaluación. Si la evaluación para seguimiento se realiza juiciosamente, se cumple el propósito primario. Esta información, junto con evaluaciones hechas para juzgar la calidad y proporcionar una nota, tomadas en conjunto, permitirá al profesor certificar ante la institución en qué grado las expectativas planteadas para la asignatura son cumplidas por los estudiantes y, la institución, a su vez, considerando todas las asignaturas de un grado específico, podrá estar en capacidad de hacer lo propio con los padres de familia.
En suma, si deseamos evaluar el progreso de los estudiantes para llegar a alguna parte, debemos saber a dónde es que se quiere que lleguen. Las expectativas o metas fijadas realmente corresponden a los objetivos finales fijados para una asignatura y para llegar allá el estudiante debe ir venciendo algunos obstáculos que se presentan en el camino; debe ir quemando etapas, y a cada una de éstas etapas corresponden uno o varios objetivos intermedios específicos. Es muy riesgoso generalizar, pero yo creo que la mayoría de los profesores tenemos poca claridad acerca de cuáles son los objetivos de las asignaturas a nuestro cargo y cuándo establecer objetivos; generalmente lo hacemos en una forma confusa, de tal manera que los estudiantes no saben qué es lo que se espera de ellos al final de un curso o en las diferentes etapas intermedias. Esta situación, lógicamente, hace muy difícil la realización de evaluaciones genuinas. Esta es la razón para la insistencia de relacionar siempre la evaluación con las metas o expectativas, generalmente expresadas como objetivos, que se hayan fijado para una asignatura.

REFLEXIÓN
v En primer lugar, que la evaluación debe ser vista como parte integral del proceso de aprendizaje.
v Segundo, la esencia misma de la evaluación es obtener información útil para los estudiantes, para el profesor y para la institución.
v Tercero, la evaluación debe ser continua y permanente.
v Cuarto, las evaluaciones deben ser hechas lo más frecuentemente posible.
v Quinto, en la que desgraciadamente fallamos la mayoría de los profesores, es que la información de retorno sobre los resultados de las evaluaciones debe ser entregada a los estudiantes lo más rápidamente posible buscando que la discusión de las falencias detectadas en el aprendizaje puedan ser corregidas a tiempo por acciones de los estudiantes y del profesor.
El considerar la evaluación como parte integral del proceso de aprendizaje cambia el papel del profesor que la emplea para dar notas y cumplir con los requisitos exigidos por la institución. Su papel se convierte en utilizar los resultados de las evaluaciones para ayudar a los estudiantes a alcanzar los objetivos definidos para la asignatura. La forma de lograrlo será a través de una información de retorno apropiada a los estudiantes en tal forma que les permita estar conscientemente seguros de lo que ya saben y de aquellos aspectos en los que deben mejorar si quieren alcanzar los objetivos propuestos.

Sobre la capacidad de pensamiento crítico, el énfasis de la evaluación debe ser sobre comprensión y aplicación, que promueven este tipo de pensamiento, y no sobre memorización y repetición.

Finalmente, quisiera dejar una última reflexión: lo ideal, en términos de desarrollo de la autonomía en los estudiantes, sería que los procesos, los momentos y las formas de evaluación planteadas por los profesores y por la institución condujeran a desarrollar en el estudiante el hábito de la auto evaluación.

REFLEXIÓN
v En primer lugar, que la evaluación debe ser vista como parte integral del proceso de aprendizaje.
v Segundo, la esencia misma de la evaluación es obtener información útil para los estudiantes, para el profesor y para la institución.
v Tercero, la evaluación debe ser continua y permanente.
v Cuarto, las evaluaciones deben ser hechas lo más frecuentemente posible.
v Quinto, en la que desgraciadamente fallamos la mayoría de los profesores, es que la información de retorno sobre los resultados de las evaluaciones debe ser entregada a los estudiantes lo más rápidamente posible buscando que la discusión de las falencias detectadas en el aprendizaje puedan ser corregidas a tiempo por acciones de los estudiantes y del profesor.
El considerar la evaluación como parte integral del proceso de aprendizaje cambia el papel del profesor que la emplea para dar notas y cumplir con los requisitos exigidos por la institución. Su papel se convierte en utilizar los resultados de las evaluaciones para ayudar a los estudiantes a alcanzar los objetivos definidos para la asignatura. La forma de lograrlo será a través de una información de retorno apropiada a los estudiantes en tal forma que les permita estar conscientemente seguros de lo que ya saben y de aquellos aspectos en los que deben mejorar si quieren alcanzar los objetivos propuestos.

Sobre la capacidad de pensamiento crítico, el énfasis de la evaluación debe ser sobre comprensión y aplicación, que promueven este tipo de pensamiento, y no sobre memorización y repetición.

Finalmente, quisiera dejar una última reflexión: lo ideal, en términos de desarrollo de la autonomía en los estudiantes, sería que los procesos, los momentos y las formas de evaluación planteadas por los profesores y por la institución condujeran a desarrollar en el estudiante el hábito de la auto evaluación.